Holger Rune da el batacazo en la final y es el campeón del ATP Masters 1000 de París-Bercy

Por Juan Regueiro - 6 de noviembre, 2022
Rune
Foto: Twitter ATP Paris

Tremenda final se vivió en el ATP Masters 1000 de París-Bercy, entre el serbio Novak Djokovic y el danés Holger Rune. En un partido de más de dos horas de duración, Rune se llevó la victoria en tres sets por 3-6, 6-3 y 7-5. Ambos jugadores llevaron al límite las emociones y dejaron a todos los fanáticos llenos de tenis, cumpliendo con las expectativas que se esperaban para esta final. Sin dudas el partido se meterá entre los mejores de la temporada, por la enorme tensión que se generó.

El serbio comenzó el partido como es habitual. Con el acelerador a fondo y sin dejar a Rune meterse en la cancha y tampoco no lo dejó hacer daño con su devolución. Durante el primer parcial el serbio fue muy firme desde el fondo de la cancha y cometió pocos errores no forzados, jugando con los nervios y la falta de experiencia de un Rune, que se mostraba tenso y sin demasiadas variantes. Sin embargo la historia comenzó a cambiar en el inicio del segundo set.

El danés levantó tres puntos de quiebre en el primer juego de saque y allí comenzó a alimentarse del público francés, que al igual que el partido con Tsitsipas, estaba en contra de Nole. Un puñado de serbios y seguidores alentaban a Djokovic, pero cuando tiene al público en contra, el serbio empieza a alimentarse. El danés se encendía y con increíbles golpes consiguió los únicos dos quiebres del set, sin desperdiciar ninguno. La historia se iba a un tercero, donde se iba a definir la final del último torneo Masters 1000 de la temporada.

El tercer set fue muchísimo más parejo que los dos anteriores. Ambos se repartían los servicios y jugaban el mejor tenis de la semana, pero Rune parecía estar más fresco física y mentalmente que el exnúmero uno del mundo. Pese a que dispuso algunas chances de quiebre, Djokovic no pudo aprovechar para ponerse adelante en el marcador y el danés si lo hizo en su única oportunidad del tercer parcial, algo que parecía definir la historia por completo.

Pero la definición no le iba a ser nada fácil a Rune. Djokovic puso los últimos cartuchos que le quedaban y llegó a ponerse seis puntos de quiebre y no podía llevarse el gato al agua. El decimosegundo game fue una auténtica locura. Ambos jugadores corrieron de aquí para allá y Rune desperdició un punto para partido con una insólita doble falta, pero en el segundo iba a ser implacable, llenándose de emoción para quedarse con su primer título Masters 1000.

Juan Regueiro
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